El Manuscrito de un loco
El Manuscrito de un loco Jamás esa criatura se mueve; jamás frunce las cejas , ni mueve los labios, ni hace gestos como los demas que se hallan aqui: pero es mucho mas terrible para mi, mas terrible aun que los espíritus que me incitaron muchos años ha, porque viene fresca de la tumba. Hace cerca de un año vi ese rostro mas y mas pálido; por cerca de un año vi las lágrimas correr por las lividas megillas, é ignorè la causa.
Al fin la descubrí. No pudieron ocultarmelo: nunca me habia amado: de eso bien persuadido estaba: despreciaba mis riquezas; y odiaba el esplendor con que vivia; esto no lo esperaba: amaba á otro.
Jamás este pensamiento cruzó por mi mente. Sentimientos estraños se apoderaron de mí, y pavorosos y horribles pensamientos incitados por algun espíritu maligno giraron alredor y alredor de mi cérebro: á ella no la odiaba, pero aborrecia á aquel por quien lloraba. Compadecía, sí, compadecia la miserable vida á que el egoísmo y la insensibilidad de su familia la había condenado.
Sabia que no podia vivir largo tiempo; pero el pensamiento de que antes de su muerte diese nacimiento á algun ser, destinado á legarle la locura á sus propios hijos, me decidió.
Resolvi matarla. Por muchas semanas pensé envenenarla; despues en ahogarla, y luego en quemarla.
