Grandes Esperanzas
Grandes Esperanzas
El viaje desde nuestra ciudad a la metrópoli duró aproximadamente cinco horas. Era algo más de mediodÃa cuando la diligencia de cuatro caballos de la que yo era pasajero entró en la maraña de tráfico que habÃa entre Cross Keys, Wood Street y Cheapside, en Londres.
Los britanos estábamos convencidos en aquel tiempo de que era casi una traición el dudar de que tenÃamos y éramos lo mejor del mundo. De otro modo, en el momento en que me dejó anonadado la inmensidad de Londres, me parece que habrÃa tenido algunas ligeras dudas acerca de si era feo o no lo era, de calles retorcidas, estrechas y sucias.
