Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades —¿Sabéis dónde está Old Bailey[12]? —preguntó a Jerry uno de los empleados de Tellsone.
—Sí, señor —respondió nuestro hombre con tono adusto.
—Bien. ¿Y conocéis al señor Lorry?
—Tanto como un honrado comerciante como yo puede conocer Old Bailey.
—¡Magnífico! Id, pues, a la puerta de los testigos, enseñad este billete al conserje y os dejará entrar.
—¿En la sala donde se reúne el tribunal?
—Precisamente.
Los ojos de Jerry hicieron un esfuerzo por aproximarse aún más y parecía que se dirigían mutuamente esta pregunta: ¿Qué te parece?
—¿He de esperar la contestación? —preguntó, como si esta frase fuera el resultado de la conferencia que acababan de tener sus ojos.
—Voy a explicaros lo que tenéis que hacer. El conserje enviará el billete al señor Lorry, cuya atención llamaréis con vuestros ademanes para que sepa dónde estáis, y esperaréis en el mismo sitio hasta que os necesiten.
—¿Nada más?
