Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades El doctor Manette vivía cerca de Soho Square en una casa tranquila que hacía esquina. Habían transcurrido cuatro meses desde el fallo del juicio por alta traición; la gente ya lo había olvidado, y un domingo por la tarde del mes de julio el señor Jarvis Lorry cruzaba las calles de Clerkenwell, donde vivía, bajo un sol abrasador: se dirigía a casa del doctor, adonde iba a cenar. Después de dejarse dominar varias veces por la indiferencia en que le sumían los negocios, el señor Lorry había cedido al afecto que le inspiraban el doctor y su hija, y aquel apacible rincón se había convertido en el sol de su vida.
Aquel agradable domingo el señor Lorry dirigía sus pasos a Soho Square a primera hora de la tarde por tres acostumbradas razones. La primera, porque, los domingos agradables, solía dar un paseo, antes de cenar, con el doctor y con Lucie; la segunda, porque, los domingos desapacibles, se había habituado a pasar con ellos el día como amigo de la familia, charlando, leyendo o asomándose a la ventana; y la tercera, porque tenía que aclarar algunas dudas y estaba lo suficientemente al tanto de los hábitos de sus amigos para saber cuál era el momento más favorable del día para satisfacer su curiosidad.
