Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades —¿Y estaban bien?
—¿Cómo es eso? ¿No tenéis noticias de ellos con frecuencia? —preguntó Barsad.
—No —respondió el tabernero.
—No las tenemos nunca —dijo madame Defarge, mirando al espÃa—. Cuando llegaron a Londres la señorita Manette nos escribió para decirnos que no habÃan tenido novedad en el viaje, y recibimos después una o dos cartas; pero desde entonces han cesado completamente nuestras relaciones.
—En ese caso ignoraréis que va a casarse —dijo el espÃa.
—Es muy linda y hace mucho tiempo que podrÃa estar casada —dijo la tabernera—, pero los ingleses sois tan frÃos…
—¿Cómo sabéis que soy inglés?
—Os lo he conocido por el acento —explicó madame Defarge.
El espÃa no quedó muy satisfecho con esta observación, pero la tomó a broma y añadió después de apurar la segunda copa: