Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades Darnay respondió que si no había regresado antes fue porque no tenía en su país otros medios de existencia que los bienes patrimoniales a los que había renunciado, mientras que en Inglaterra se ganaba el sustento enseñando la lengua y la literatura francesas. Si partió de Londres fue a ruego de uno de sus compatriotas, cuya vida ponía en peligro su ausencia. Había vuelto para salvar la vida de ese ciudadano y para declarar la verdad exponiéndose a la muerte. ¿Era esto un crimen a los ojos de la República?
—¡No! ¡No! —gritó el populacho con entusiasmo.
El presidente agitó en vano la campanilla, y los gritos continuaron hasta que el público tuvo a bien guardar silencio.
El presidente requirió entonces el nombre del mencionado ciudadano. El acusado dijo que era su primer testigo. También se refirió con confianza a la carta de ese ciudadano, carta que le habían quitado en la frontera al entrar en París, pero que se encontraba indudablemente en los autos que tenía a la vista el tribunal.