Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades Cuando representaba, con mis hijos y amigos, la obra de Wilkie Collins Profundidades heladas, di forma por primera vez a la idea central de esta historia. Sentà un gran deseo entonces de personificarla en mà mismo; y tracé en mi imaginación, con particular interés y cuidado, el estado de ánimo que requerirÃa su exposición ante un espectador atento.
A medida que fui familiarizándome con la idea, esta adquirió su forma actual. A lo largo de toda su ejecución, se apoderó completamente de mÃ; he verificado hasta hoy lo que se hace y se sufre en estas páginas, y por cierto que también yo lo he hecho y sufrido.
Cualquier referencia, por pequeña que sea, a las condiciones del pueblo francés antes o durante la Revolución es verdadera, y se basa en testimonios fidedignos. He tenido la esperanza de aportar algo a la visión popular y pintoresca de aquella terrible época, a pesar de que nadie puede esperar aportar nada a la filosofÃa del magnÃfico libro del señor Carlyle[1].