Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades Cuando Carton llegó a la calle se detuvo sin saber adónde ir. «Tengo que volver a las nueve a casa del señor Lorry —se decía con aire pensativo—. ¿No sería prudente presentarme mientras tanto a sus enemigos para que me conozcan? Sí, creo que sí; esta medida puede ser necesaria. Pero cuidado, cuidado, cuidado; debo reflexionarlo mucho.»
En vez de seguir el camino que había tomado, paseó por la calle mientras empezaba a oscurecer, y después de examinar su plan en todos los aspectos y de confirmarse en su primera resolución, se dirigió al barrio de Saint Antoine. Defarge había declarado ante el tribunal que era tabernero de ese arrabal, y sería fácil encontrar su local.
Sydney Carton pasó a la otra parte del río, entró en una fonda y se durmió después de haber comido. Por primera vez en mucho tiempo no bebió alcohol; la noche anterior había derramado el aguardiente en la chimenea del señor Lorry como quien se desprende para siempre de un hábito antiguo.
Serían las siete cuando salió de la fonda. Cuando se acercó al barrio de Saint Antoine, se paró delante de la ventana de una tienda donde había un espejo, se arregló el lazo de la corbata, se dobló el cuello de la casaca y se compuso el pelo, que llevaba despeinado. Terminada esta operación, se dirigió a la taberna de Defarge.
