Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades Era el año de Nuestro Señor de 1775. Entonces como hoy se le habían concedido a Gran Bretaña revelaciones espirituales. Un profeta, que no era más que un guardia de corps, había anunciado que el día en que la señora Southcott[2] cumpliera los veinticinco años, un abismo, preparado ya para abrirse, se tragaría Londres y Westminster. Apenas habían transcurrido doce años desde que el espíritu de Cock Lane[3] hablara por conducto de las sillas y las mesas del mismo modo que nuestros modernos espíritus, lo cual es un argumento poco favorable para la originalidad de nuestro siglo. Se habían recibido en Inglaterra noticias de un orden menos espiritual relativas a cierto congreso formado en América por súbditos de la Gran Bretaña[4], y estas noticias adquirieron más importancia para los humanos que todas las comunicaciones transmitidas por las gallinas de Cock Lane.