La Casa lugubre
La Casa lugubre Chesney Wold
Mi tutor no quiso que me marchase sola con Charley para Lincolnshire, y no se separó de mí hasta dejarme aposentada en casa del señor Boythorn. Tardamos dos días en el viaje. Cada bocanada de aire y cada olor y cada flor y hoja y brizna de hierba, y cada nube al pasar y todo en la naturaleza me pareció más hermoso y maravilloso para mí de lo que nunca me había parecido. Era el primer beneficio que sacaba de mi enfermedad. ¿Cómo había de pensar en lo que había perdido cuando el mundo entero me brindaba tales encantos?
El señor Jarndyce tenía intención de partir inmediatamente, y habiendo acordado el día en que mi querida Ada vendría a buscarnos, le escribí una carta que le entregué a mi tutor, el cual partió algunos instantes después en una hermosa tarde de junio.
