La Casa lugubre
La Casa lugubre Amistad fiel
Es un gran día de fiesta en la casa del señor Matthew Bagnet, apodado Lignum Vitæ, exartillero y en la actualidad intérprete de fagot y vendedor de instrumentos. La familia celebra un cumpleaños, y no es el de Matthew Bagnet. El del señor Bagnet no se distingue de los demás días del año sino por un beso, más sonoro que de ordinario, en las mejillas de los niños, por una pipa de más al acabar de comer, y durante la noche por algunas reflexiones de Lignum, que trata de investigar lo que hará en aquel momento su pobre madre, asunto que se presta tanto más a la divagación por cuanto la señora Bagnet ha muerto hace más de veinte años. Hombres hay que rara vez piensan en su padre y parecen concentrar en su madre el total de su filial amor, y el señor Bagnet es uno de esos hombres. Quizá se deba esto a su entusiasta admiración por el mérito de su viejecita, admiración que llega a hacerle creer que el sustantivo «bondad» solo puede aplicarse al género femenino.
