La Casa lugubre
La Casa lugubre Relato de Esther
Acababa de quedarme dormida cuando mi tutor llamó a la puerta de mi cuarto y me rogó que me levantara cuanto antes, y, contestando a mis precipitadas preguntas, me contó que sir Leicester Dedlock lo sabía todo, que mi madre había huido, que había una persona esperando en la puerta con el encargo de buscarla y garantizarle el completo perdón de sir Leicester, y de llevarla de nuevo a su casa, y, por último, que esa misma persona deseaba llevarme consigo, creyendo que mis palabras ejercerían en ella mayor influencia que las suyas. Algo hice con ese objetivo en general, pero me encontré en tal tumultuoso estado de alarma, prisas y angustia, que, a pesar de todo lo que pude hacer para dominar mi agitación, no me pareció recuperar mi sano juicio hasta que habían pasado horas.
Me vestí a toda prisa sin despertar a Charley ni a nadie y bajé a la sala, donde me esperaba el señor Bucket, que era la persona a la que se le había confiado el secreto. Al llevarme con él, mi tutor me lo explicó y también por qué había pensado en recurrir a mí.
El señor Bucket me leyó en voz baja la carta que mi madre había dejado encima de la mesa y, diez minutos después de haberme levantado, me hallaba sentada junto a él en un coche que se lanzó a toda velocidad por las calles.
