La Casa lugubre
La Casa lugubre El paseo del fantasma
Esther se ha dormido, y mientras duerme está lloviendo en la lujosa quinta de Lincolnshire. La lluvia cae de día y de noche, sin cesar, gota tras gota, sobre las grandes baldosas del patio que llaman el paseo del fantasma. El tiempo es tan borrascoso y sombrío que la imaginación más viva no lograría imaginar que pudiese llegar a serenarse. Pero la vida y la imaginación no arraigan en Chesney Wold y sir Leicester se encuentra en París con milady Dedlock (y, para ser sinceros, tampoco añadiría mucha aunque estuviera), y la soledad cubre con sus alas negras Chesney Wold.