La tienda de antiguedades
La tienda de antiguedades Al señor don Samuel Rogers[1].
Estimado señor.
Permítame que asocie mis «placeres de la memoria» a este libro dedicándolo a un poeta cuyos escritos (como todo el mundo sabe) rebosan sentimientos generosos y sinceros, y a un hombre cuya vida cotidiana (como no todo el mundo sabe) es igualmente pródiga en simpatía y compasión hacia los más pobres y humildes de su especie.
Su siempre fiel amigo,
Charles Dickens
