La tienda de antiguedades
La tienda de antiguedades Llegaron al teatro; era el circo de Astley. Apenas dos minutos después de alcanzar la puerta, aún sin abrir, el pequeño Jacob y el bebé ya habían recibido numerosos empellones, el paraguas de la madre de Bárbara se había alejado una cierta distancia y vuelto a ella por encima de los hombros de la gente, y Kit había golpeado a un hombre en la cabeza con el pañuelo de las manzanas por empujar a su madre con una violencia innecesaria, lo que produjo un rifirrafe. Pero, una vez pasada la taquilla, superado el peligro de verse atropellados y, sobre todo, una vez tranquilamente instalados en sus asientos (unas localidades estupendas, que no habrían logrado ni aun eligiéndolas de antemano), lo consideraron todo como parte integrante de un juego divertido.