La tienda de antiguedades
La tienda de antiguedades El viejo bachiller, además de sus otras ocupaciones, encontraba en la antigua iglesia una fuente inagotable de interés y entretenimiento. Se sentía orgulloso de ello, al igual que otros se sienten orgullosos de las maravillas del pequeño mundo en que viven. Había convertido la historia de la iglesia en su estudio particular; y eran muchos los días de verano (en el interior de la iglesia) y muchas las noches de invierno (junto al fuego de la casa parroquial) en que el viejo bachiller se aplicaba al estudio de su historia para aumentar su pequeño acervo de relatos y leyendas.
