La tienda de antiguedades

La tienda de antiguedades

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CAPÍTULO CINCUENTA Y NUEVE

Cuando, realizado su encargo, Kit bajó del apartamento del caballero soltero un cuarto de hora después, el señor Sampson Brass se hallaba solo en el despacho. No estaba cantando como de costumbre ni sentado a la mesa del despacho. La puerta abierta lo mostraba de pie, de espaldas al fuego, con un aire tan extraño que Kit supuso que le había pasado algo.

—¿Le ocurre algo, señor? —preguntó Kit.

—¿Que si me ocurre algo? —exclamó Brass—. No, ¿por qué debería ocurrirme algo?

—Está tan pálido —respondió Kit— que apenas si lo he reconocido.

—¡Bah! Mera fantasía —exclamó Brass, agachándose para remover las brasas—. Nunca me he sentido mejor, Kit, nunca me he sentido mejor en toda mi vida. Y también estoy alegre. ¡Ja, ja! ¿Qué tal se encuentra nuestro amigo de arriba?

—Mucho mejor —respondió Kit.

—Me alegra oído —repuso Brass—. Lo celebro, si puedo decirlo. Un caballero excelente, digno, generoso, espléndido, que no ocasiona ninguna molestia, un inquilino admirable. ¡Ja, ja! El señor Garland… está bien igualmente, espero, ¿no, Kit? Y el poni, mi amigo, mi amigo tan especial, como sabes. ¡Ja, ja!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker