La tienda de antiguedades

La tienda de antiguedades

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CAPÍTULO SESENTA Y CINCO

Le vino bien a la pequeña criada tener un carácter vivo y despierto, pues de lo contrario haber andado sola por aquel barrio, donde corría el riesgo de ser vista por la señorita Sally, habría tenido probablemente como consecuencia la devolución de su persona a su suprema autoridad. Consciente, pues, de dicho riesgo, en cuanto salió de la casa enfiló el primer callejón oscuro con que se topó y, sin saber adónde se dirigía, lo primero que hizo fue poner toda la tierra de por medio posible respecto de Bevis Marks.

Cumplido este objetivo, corrigió el rumbo hacia la notaría, lo que consiguió sin problemas preguntando astutamente (para no llamar la atención) a verduleras y pescaderos de bocacalles en vez de a comerciantes de tiendas iluminadas o a personas bien vestidas. Al igual que las palomas mensajeras, que, al soltarlas por primera vez en un lugar extraño, revolotean al azar cierto tiempo antes de lanzarse hacia su destino, así también la marquesa dio unas cuantas vueltas hasta que se creyó a salvo, y sólo entonces se encaminó velozmente hacia su destino.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker