Oliver Twist
Oliver Twist —¿Andando siete dÃas? —repitió el caballerito desconocido—. Comprendo, compañero, comprendo. Cosas de algún plumÃfero, ¿verdad? ¡Vaya! —añadió reparando en la expresión de sorpresa de Oliver—. ¿Acaso ignoras lo que es un plumÃfero, mi cándido compañero?
Oliver contestó con mansedumbre que siempre habÃa oÃdo aplicar a los volátiles el término en cuestión.
—¡Dios mÃo, y qué inocentón! —exclamó el desconocido—. Sepa mi querido compañero que un plumÃfero es un juez, y que cuando viajamos por cosas de un plumÃfero, nuestra obligación es correr siempre sin dejarnos alcanzar por él ¿Has estado alguna vez en chirona?
—¿En qué chirona? —inquirió Oliver.
—¡En qué chirona! ¡Válgame Dios! En un palacio donde dan de comer gratis, y visten gratis y dan otras muchas cosas gratis, y, sin embargo, tiene pocos aspirantes a su ingreso, y muchos a su salida. Pero dejemos estas cosas, y vente conmigo. Necesitas comer, y comerás. No está mi bolsa tan repleta que amenace romperse; pero mientras haya algo en ella, no faltará qué comer. ¡Ea! ¡Media vuelta sobre tus goznes, y andando!