Oliver Twist
Oliver Twist El doctor Losberne, que durante el breve diálogo que queda copiado, había estado tomando el pulso al herido, levantóse de la silla en que estaba sentado y dijo que, puesto que, según parecía los agentes no abrigaban dudas sobre el asunto parecíale acertado pasar a la habitación contigua donde podrían continuar el interrogatorio de Giles y tomar declaraciones a Britles.
Aceptada la proposición y puestos en la habitación inmediata, llamaron a Britles, quien embrolló de tal suerte el asunto y se enredó a sí mismo y a su superior jerárquico en tan laberíntica maraña de contradicciones, que fue imposible sacar nada en limpio, como no fuera el hecho indubitable del inconcebible error en que ambos habían incurrido, y la seguridad, confesada por él mismo, de que aun cuando le pusieran frente a los ojos en aquel instante al muchacho que había visto acompañando a los ladrones, le sería imposible identificarlo, pues si aseguró antes que el muchacho en cuestión era Oliver, hízole porque Giles así lo había dicho, añadiendo que cinco minutos antes declaraba el propio Giles en la cocina que temía mucho haber obrado con demasiada ligereza.