Oliver Twist
Oliver Twist ¡Cuántas veces, en aquella noche de agonías, se levantó Oliver de la cama y se deslizó cautelosamente hasta la escalera, para escuchar si salía algún ruido de la alcoba de la enferma! ¡Cuántas veces se estremeció de pies a cabeza, cuántas veces invadieron su frente calenturienta raudales de sudor frío, cuando súbito rumor de pasos le hacía temer que hubiera sobrevenido una espantosa desgracia! ¡Y qué valía el fervor de todas las plegarias que al Cielo había elevado en toda su vida, comparado con el que acompañó a las de aquella noche, al pedir la salud y la vida de la angelical criatura que se balanceaba sobre los negros abismos de la muerte!