Para leer al anochecer. Historias de fantasmas
Para leer al anochecer. Historias de fantasmas —¡Me resultó extrañÃsimo que anoche celebraran una fiesta a una hora tan tardÃa en un lugar tan remoto como éste, y que no me hablaran de ella!
Cuando todos le preguntaron qué querÃa decir, Lady Mary respondió:
—¡Pues que ha habido alguien que se ha pasado toda la noche dando vueltas y más vueltas con su carruaje bajo mi ventana!
Entonces, el propietario de la casa se puso lÃvido, al igual que su señora. Por su parte, Charles Macdoodle —de los Macdoodle de toda la vida— conminó a Lady Mary a no decir ni una palabra más sobre el asunto, y todo el mundo guardó silencio. Después del desayuno, Charles Macdoodle contó a Lady Mary que era tradición en aquella familia que aquel ajetreo de carruajes en el patio presagiase alguna muerte. Asà quedó probado cuando, dos meses más tarde, falleció la dueña de la mansión. Lady Mary, quien a la sazón formaba parte de las Damas de Honor de la Corte, contaba a menudo esta historia a la vieja reina Charlotte; y es por esto por lo que el viejo rey se pasaba el dÃa diciendo:
—¿Eh? ¿Cómo? ¿Fantasmas? ¡Ni mentarlos, ni mentarlos!
Y no dejaba de repetirlo una y otra vez hasta que se retiraba a dormir.