Para leer al anochecer. Historias de fantasmas
Para leer al anochecer. Historias de fantasmas —¿Por qué estará ese hombre de la capa ahà en medio? —pensó—. ¿Acaso pretende que le pase por encima?
Pero la figura no se apartaba. El tÃo de mi cuñado tuvo una extraña sensación al verle allà en el sendero, tan inmóvil. Sin embargo aflojó el trote y siguió cabalgando en dirección a él. Cuando se halló tan cerca del caminante que casi podÃa tocarlo con su estribo, el caballo se asustó y entonces la figura se deslizó a lo alto de un terraplén, de una forma rara, poco natural (de hecho se escurrió hacia atrás sin aparentemente usar los pies), y desapareció. El tÃo de mi cuñado dio un respingo.
—¡Santo Dios! ¡Pero si es mi primo Harry, el de Bombay!
Espoleó al caballo, que de pronto sudaba una barbaridad, y, preguntándose por tan extraño comportamiento, salió disparado hacia la entrada de su casa. Cuando llegó allà vio a la misma figura pasando junto al alargado mirador que hay frente a la sala de estar de la planta baja. Arrojó las bridas a su criado y se precipitó detrás de la figura. Su hermana estaba allà sentada, sola.
—Alice, ¿dónde está mi primo Harry?
—¿Tu primo Harry, John?
—SÃ. El de Bombay. Me lo acabo de encontrar en el camino y lo he visto entrar aquà ahora mismo.