Poemas a la muerte
Poemas a la muerte YacÃa el rostro en un lecho de cabellos,
como las flores en la tierra —
Su mano era más blanca que la esperma
que alimenta la luz santificada.
Su lengua era más tierna que la música
que titubea entre las hojas —
Quien escucha pudiera ser incrédulo,
quien lo presencia, cree.
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