Poemas a la muerte
Poemas a la muerte Yo era la más débil de la Casa —
Me quedé con el Cuarto más estrecho —
con mi pequeña Lámpara, de noche,
mi Libro — y un Geranio —
Allà podÃa coger la Hierbabuena
que no cesaba nunca de caer —
con sólo mi Canasta —
Dejad que piense – SÃ, estoy segura —
de que eso era todo —
Nunca hablé — de no ser preguntada —
y respondÃa breve y levemente —
No soportaba vivir — en voz alta —
me avergonzaba tanto el Alboroto —
De no ser tan extrema esta postura —
y de no haberse ido todos
mis conocidos — habrÃa yo pensado
lo silenciosamente — que podÃa morir —
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