Poemas a la muerte
Poemas a la muerte No era la Muerte, pues yo estaba de pie,
y todos los Muertos, yacÃan acostados —
No era la Noche, pues todas las Campanas
asomaban su Lengua, al MediodÃa.
No era la Escarcha, pues sobre mi Carne
sentà reptar — a los Sirocos —
Tampoco el Fuego — pues mis pies de Mármol
podrÃan mantener el frÃo de un Altar —
Pero tuvo el sabor de todos ellos,
las Siluetas que he visto
en orden, para un Funeral,
me evocaron el mÃo —
igual que si mi vida fuese recortada,
y ajustada en un marco,
y no pudiera respirar sin una llave,
y era Medianoche, o casi —
cuando todo lo que antes latÃa — se detuvo —
y el Espacio miró a su alrededor —
las Horribles heladas — de las albas de Otoño —
derogan el Latido del Terreno —
y todo como un Caos – Imparable — frÃo —
sin Mástil, ni Esperanza —
ni siquiera un Informe desde Tierra —
que justifique — el Desespero.
