Poemas a la muerte
Poemas a la muerte Puesto que no podÃa esperar a mi Morir —
Él esperó por mà con gentileza —
Sólo Ãbamos Nosotros en el Carro —
y la Inmortalidad.
Avanzamos despacio – Él no tenÃa prisa
y yo también dejé de lado
mi ocio y mis labores,
por Su Amabilidad —
Pasamos por la Escuela, donde Niños
con Ãmpetu jugaban — en el Patio —
Pasamos por Trigales de Intensas Miradas —
pasamos por el Sol que se ponÃa —
o más bien — él pasó por Nosotros —
CaÃan los RocÃos temblorosos y gélidos —
pues era fina Seda mi Vestido —
mi Chal — apenas Tul —
Nos paramos delante de una Casa
que parecÃa un Bulto en el Terreno —
Apenas se veÃa su Tejado —
y la Cornisa — a ras de Suelo —
Han pasado ya – Siglos — y aun asÃ
me parecen más cortos que aquel DÃa
en el que comprendà que los Caballos
enfilaban hacia la Eternidad —
â–º
