Poemas a la muerte
Poemas a la muerte Mi Vida estaba en pie – Rifle Cargado —
en los Rincones — hasta el DÃa
en que el Dueño pasó — se identificó —
y Me llevó consigo —
Y ahora vagamos por Soberanos Bosques,
y damos caza al Ciervo —
Y cada vez que hablo en nombre de Él —
las Montañas responden de inmediato —
Y si sonrÃo, es tan cordial la luz
que ilumina los Valles —
como si el rostro de un Vesubio
derramara su goce alrededor —
Y por la Noche — después de un grato DÃa —
protejo la Cabeza de Mi Amo —
Mejor es para mà que compartir
la Almohada más mullida — y más lujosa —
Para Sus enemigos — soy mortal enemiga —
No va a moverse por segunda vez —
aquel sobre el que pose mis Ojos Amarillos —
o mi rotundo Dedo —
Aunque pudiera yo — vivir más que Él,
mi Dueño — ha de sobrevivirme —
pues sólo tengo poder para matar,
y no — el poder de morir —
â–º