Poemas a la muerte
Poemas a la muerte No hizo Advertencia alguna, sólo un Cambio —
Ningún Mensaje, tan sólo un Suspiro —
A Quién fue dirigido, no hubo Tiempo
para que Ella lo indicase.
No guardaba calor, pese al sol del EstÃo
ni el frÃo le importaba
aunque un Cristal tras Otro, la rigurosa Escarcha
se apilara en Su Seno —
No tuvo miedo — a decrecer
por más que todo el Pueblo la observase —
MantenÃa Su dignidad en alto —
y miraba a los ojos — fijamente —
Y cuando la ajustaron cual Semilla
en la Tierra dispuesta con esmero
para la Eterna Primavera
y sólo un Túmulo impedÃa
su Cálido regreso, si ella lo quisiese —
nos apartamos — entre súplicas —
ya retirada nuestra invitación
como si Ella no nos conociera —
â–º