Las que no duermen NASH
Las que no duermen NASH Mientras los últimos vestigios de luz desaparecÃan detrás de las montañas, Nash sintió que el misterio de Legarrea estaba a punto de desbordarse, arrastrándola con él.
La noche en el valle era impenetrable, como si las sombras se tejieran para ocultar algo. Nash no podÃa dormir. Las palabras del hombre en la llamada resonaban en su mente: "Hay cosas que deben permanecer enterradas." Pero lo que más la inquietaba no era la amenaza, sino la certeza de que quien hablaba no solo intentaba disuadirla, sino también advertirle algo que desconocÃa.
Esa mañana, decidió volver a la sima. Esta vez, llevarÃa más equipo y una determinación que empezaba a parecer obsesión. Gabriel y Xabier la acompañaron, aunque las tensiones entre ellos comenzaban a notarse. Gabriel era pragmático y veÃa peligro en cada paso que daban. Xabier, por otro lado, parecÃa emocionado por descubrir más sobre los secretos de Legarrea.
—¿Estás segura de que esto es una buena idea? —preguntó Gabriel mientras ajustaba su arnés. —No. Pero eso no significa que no debamos hacerlo —respondió Nash con frialdad.
