El secreto
El secreto Más tarde, Francis lo apartó. —No te metas en esto, Richard —le dijo en voz baja. —Confía en mí. Cuanto menos sepas, mejor para todos.
Pero era demasiado tarde para mantenerse al margen. Esa misma noche, en una reunión en la casa de Francis, todo estalló. Henry, con su calma habitual, dejó caer la noticia como si fuera un hecho menor: —Hubo un accidente.
El silencio se hizo pesado. Richard sintió que su corazón se aceleraba mientras miraba las caras de los demás. Charles parecía a punto de hablar, pero una mirada de Henry lo detuvo. Finalmente, fue Bunny quien rompió el silencio, riendo nerviosamente.
—¿Un accidente? Vamos, Henry. Eso no fue un accidente y tú lo sabes.
Henry lo fulminó con la mirada, pero no negó nada. Fue Camilla quien intervino, su voz un susurro. —Fue inevitable, Bunny. Tú lo sabes. Todos lo sabemos.
Richard no podía creer lo que estaba oyendo. Los detalles comenzaron a salir a regañadientes: un ritual en el bosque, una noche fuera de control, y un hombre muerto. Nadie decía su nombre, pero Richard lo imaginaba. Un granjero local que, por pura mala suerte, había cruzado su camino.
—¿Qué hicimos con él? —preguntó Richard, su voz apenas un hilo.