El secreto
El secreto Bunny, impredecible como siempre, era el mayor problema. No podÃa dejar de hacer comentarios insinuantes, ya fuera en reuniones privadas o en lugares donde cualquiera podÃa escucharlo.
—¿Saben qué es gracioso? —dijo una vez, mientras el grupo almorzaba en el comedor del campus—. Qué fácil es que alguien desaparezca en este lugar. Un mal paso, un poco de nieve, y adiós.
Camilla le lanzó una mirada fulminante, pero Bunny simplemente se encogió de hombros y siguió comiendo. Richard vio cómo los nudillos de Henry se tensaban sobre la mesa. Fue Francis quien finalmente rompió el silencio.
—¿Puedes callarte de una vez? —dijo, su tono agudo. —Tu humor no es precisamente útil en este momento.
Bunny se echó a reÃr, pero su mirada estaba fija en Henry, como si estuviera esperando una reacción.
—¿Qué pasa, Henry? ¿La verdad empieza a pesar un poco?
Henry no dijo nada. Pero más tarde, mientras caminaban de regreso, Richard lo alcanzó.
—¿Qué vamos a hacer con Bunny? —preguntó, su voz apenas un susurro.
Henry no lo miró. Sus ojos estaban fijos en el horizonte, pero su respuesta fue como una daga. —Resolveremos ese problema cuando llegue el momento.