El secreto
El secreto Richard tragó saliva. Quiso protestar, decir que tenÃa que haber otra salida, pero la lógica de Henry siempre terminaba imponiéndose. Bunny se estaba volviendo más errático. HabÃa empezado a dejar pistas, comentarios a estudiantes y profesores que, aunque inofensivos por sà mismos, pintaban un cuadro peligroso si alguien decidÃa conectar los puntos.
Una noche, Bunny incluso se apareció borracho en la biblioteca, tambaleándose mientras gritaba a los pasillos vacÃos: —¡Oh, claro, Henry, tú siempre tienes razón! ¡Eres tan perfecto, tan brillante! Pero déjame decirte algo: todo se derrumba tarde o temprano.
Los estudiantes que estaban presentes no entendieron nada, pero Richard, que lo observaba desde una esquina oscura, sintió cómo su estómago se hundÃa. Esto no podÃa continuar. Bunny iba a arruinarlo todo, y si eso sucedÃa, ninguno de ellos saldrÃa ileso.
La decisión final se tomó en una reunión improvisada en el estudio de Henry. El ambiente era sofocante, cada rostro cargado de tensión. Henry estaba de pie junto a la ventana, mirando hacia el bosque como si el paisaje pudiera darle respuestas.
—No podemos esperar más —dijo finalmente, su voz firme.
—¿Esperar más para qué? —preguntó Camilla, aunque la respuesta ya era evidente.