Crimen y Castigo
Crimen y Castigo En las ciudades, las trompetas resonaban durante todo el dÃa. Todos los hombres eran llamados a las armas, pero ¿por quién y para qué? Nadie podÃa decirlo y el pánico se extendÃa por todas partes. Se abandonaban los oficios más sencillos, pues cada trabajador proponÃa sus ideas, sus reformas, y no era posible entenderse. Nadie trabajaba la tierra. Aquà y allá, los hombres formaban grupos y se comprometÃan a no disolverse, pero poco después olvidaban su compromiso y empezaban a acusarse entre sÃ, a contender, a matarse. Los incendios y el hambre se extendÃan por toda la tierra. Los hombres y las cosas desaparecÃan. La epidemia seguÃa extendiéndose, devastando. En todo el mundo sólo tenÃan que salvarse algunos elegidos, unos cuantos hombres puros, destinados a formar una nueva raza humana, a renovar y purificar la vida humana. Pero nadie habÃa visto a estos hombres, nadie habÃa oÃdo sus palabras, ni siquiera el sonido de su voz.