Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑¿Detrás de la puerta? ¿Has dicho detrás de la puerta? ‑preguntó de súbito Raskolnikof, fijando en Rasumikhine una mirada llena de espanto. Seguidamente, haciendo un gran esfuerzo, se incorporó y apoyó el codo en el diván.
‑SÃ, ¿y qué? ¿Por qué té pones asÃ? ¿Qué té ha pasado? preguntó Rasumikhine levantándose de su asiento.
‑No, nada ‑balbuceó Raskolnikof penosamente, dejando caer la cabeza en la almohada y volviéndose de nuevo hacia la pared.
Hubo un momento de silencio.
‑DebÃa de estar medio dormido, ¿verdad? ‑preguntó Rasumikhine, dirigiendo a Zosimof una mirada interrogadora.
El doctor movió negativamente la cabeza.
‑Bueno ‑dijo‑, continúa. ¿Qué ocurrió después?
‑¿Después? Pues ocurrió que, apenas vio los pendientes, se olvidó de su trabajo y de Mitri, cogió su gorro y corrió a la taberna de Duchkhine. Éste le dio, como ya sabemos, un rublo, y Nicolás le mintió diciendo que se habÃa encontrado los pendientes en la calle. Luego se fue a divertirse. En lo que concierne al crimen, mantiene sus primeras declaraciones.»‑Yo no sabÃa nada ‑insiste‑, no supe nada hasta dos dÃas después.