Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Sà ‑repuso Rasumikhine frunciendo las cejas‑. Koch reconoció la joya y dijo quién la habÃa empeñado. Esta persona confirmó que los pendientes le pertenecÃan.
‑Lamentable. Otra pregunta. ¿Nadie vio a Nicolás mientras Koch y Pestriakof subÃan al cuarto piso, con lo que quedarÃa probada la coartada?
‑Desgraciadamente, nadie lo vio ‑repuso Rasumikhine, malhumorado‑. Ni siquiera Koch y Pestriakof los vieron al subir. Claro que su testimonio no valdrÃa ya gran cosa. «Vimos ‑dicen‑ que el piso estaba abierto y nos pareció que trabajaban en él, pero no prestamos atención a este detalle y no podrÃamos decir si los pintores estaban o no allà en aquel momento.»
‑¿AsÃ, la inculpabilidad de Nicolás descansa enteramente en las risas y en los golpes que cambió con su camarada… ? En fin, admitamos que esto constituye una prueba importante en su favor. Pero dime: ¿cómo puedes explicar el proceso del hallazgo de los pendientes, si admites que el acusado dice la verdad, o sea que los encontró en el departamento donde trabajaba?