Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Me limito a repetir lo que me confió en secreto Marfa Petrovna. Desde luego, el asunto está muy confuso desde el punto de vista jurÃdico. En aquella época habitaba aquÃ, e incluso parece que sigue habitando, una extranjera llamada Resslich que hacÃa pequeños préstamos y se dedicaba a otros trabajos. Entre esa mujer y el señor Svidrigailof existÃan desde hacÃa tiempo relaciones tan Ãntimas como misteriosas. La extranjera tenÃa en su casa a una parienta lejana, me parece que una sobrina, que tenÃa quince años, o tal vez catorce, y era sordomuda. Resslich odiaba a esta niña: apenas le daba de comer y la golpeaba bárbaramente. Un dÃa la encontraron ahorcada en el granero. Cumplidas las formalidades acostumbradas, se dictaminó que se trataba de un suicidio. Pero cuando el asunto parecÃa terminado, la policÃa notificó que la chiquilla habÃa sido violada por Svidrigailof. Cierto que todo esto estaba bastante confuso y que la acusación procedÃa de otra extranjera, una alemana cuya inmoralidad era notoria y cuyo testimonio no podÃa tenerse en cuenta. Al fin, la denuncia fue retirada, gracias a los esfuerzos y al dinero de Marfa Petrovna. Entonces todo quedó reducido a los rumores que circulaban; pero esos rumores eran muy significativos. Sin duda, Avdotia Romanovna, cuando estaba usted en casa de esos señores, oÃa hablar de aquel criado llamado Filka, que murió a consecuencia de los malos tratos que se le dieron en aquellos tiempos en que existÃa la esclavitud.