Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑« … Y gran número de judÃos habÃan acudido a ver a Marta y a MarÃa para consolarlas de la muerte de su hermano. Habiéndose enterado de la llegada de Jesús, Marta fue a su encuentro, mientras MarÃa se quedaba en casa. Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieras estado aquÃ, mi hermano no habrÃa muerto; pero ahora yo sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará… »
Al llegar a este punto, Sonia se detuvo para sobreponerse a la emoción que amenazaba ahogar su voz.
‑«Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le respondió: Yo sé que resucitará el dÃa de la resurrección de los muertos. Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mÃ, si está muerto, resucitará, y todo el que vive y cree en mÃ, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Y ella dice… »
Sonia tomó aliento penosamente y leyó con energÃa, como si fuera ella la que hacÃa públicamente su profesión de fe:
‑«… SÃ, Señor; yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo… »
Sonia se detuvo, levantó momentáneamente los ojos hacia Raskolnikof y después continuó la lectura. El joven, acodado en la mesa, escuchaba sin moverse y sin mirar a Sonia. La lectora llegó al versÃculo 32.