Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑Tiene usted razón -continuó Porfirio Petrovitch alegremente y con una amabilidad que llenó a Raskolnikof de inquietud y desconfianza‑. Tiene usted motivo para burlarse tan ingeniosamente como lo ha hecho de nuestras costumbres jurÃdicas. Se pretende que tales procedimientos (no todos, naturalmente) tienen por base una profunda filosofÃa. Sin embargo, son perfectamente ridÃculos y generalmente estériles, sobre todo si se siguen al pie de la letra las normas establecidas… Hemos vuelto, pues, a la cuestión de las normas. Bien; supongamos que yo sospecho que cierto señor es el autor de un crimen cuya instrucción se me ha confiado… Usted ha estudiado Derecho, ¿verdad, Rodion Romanovitch?
‑Empecé.