Crimen y Castigo
Crimen y Castigo En efecto, se oyeron ruidos procedentes de la pieza vecina.
‑Ya vienen ‑exclamó Raskolnikof‑. Has enviado por ellos… Los esperabas… Lo tenÃas todo calculado… Bien, hazlos entrar a todos; haz entrar a los testigos y a quien quieras… Estoy preparado.
Pero en ese momento ocurrió algo tan sorprendente, tan ajeno al curso ordinario de las cosas, que, sin duda, ni Porfirio Petrovitch ni Raskolnikof lo habrÃan podido prever jamás.