Crimen y Castigo
Crimen y Castigo Estas sociedades le inspiraban un terror que podÃa calificarse de infantil. Varios años atrás, cuando comenzaba su carrera en su provincia, habÃa visto a los revolucionarios desenmascarar a dos altos funcionarios con cuya protección contaba. Uno de estos casos terminó del modo más escandaloso en contra del denunciado; el otro habÃa tenido también un final sumamente enojoso. De aquà que Piotr Petrovitch, apenas llegado a Petersburgo, procurase enterarse de las actividades de tales asociaciones: asÃ, en caso de necesidad, podrÃa presentarse como simpatizante y asegurarse la aprobación de las nuevas generaciones. Para esto habÃa contado con Andrés Simonovitch, y que se habÃa adaptado rápidamente al lenguaje de los reformadores lo demostraba su visita a Raskolnikof.
Pero en seguida se dio cuenta de que Andrés Simonovitch no era sino un pobre hombre, una verdadera mediocridad. No obstante, ello no alteró sus convicciones ni bastó para tranquilizarle. Aunque todos los progresistas hubieran sido igualmente estúpidos, su inquietud no se habrÃa calmado.