Crimen y Castigo
Crimen y Castigo »… Me gustarÃa saber por qué me habla mamá de las nuevas generaciones. ¿Lo habrá hecho sencillamente para caracterizar al personaje o con la segunda intención de que me sea simpático el señor Lujine… ? ¡Las muy astutas! Otra cosa que me gustarÃa aclarar es hasta qué punto han sido francas una con otra aquel dÃa decisivo, aquella noche y después de aquella noche. ¿HablarÃan claramente o comprenderÃan las dos, sin necesidad de decÃrselo, que tanto una como otra tenÃan una sola idea, un solo sentimiento y que las palabras eran inútiles? Me inclino por esta última hipótesis: es la que la carta deja entrever.
»A mamá le pareció un poco seco, y la pobre mujer, en su ingenuidad, se apresuró a decÃrselo a Dunia. Y Dunia, naturalmente, se enfadó y respondió con cierta brusquedad. Es lógico. ¿Cómo no perder la calma ante estas ingenuidades cuando la cosa está perfectamente clara y ya no es posible retroceder? ¿Y por qué me dirá: quiere a Dunia, Rodia, porque ella te quiere a ti más que a su propia vida? ¿No será que la tortura secretamente el remordimiento por haber sacrificado su hija a su hijo? "Tú eres toda nuestra vida, toda nuestra esperanza para el porvenir." ¡Oh mamá… !»
Su irritación crecÃa por momentos. Si se hubiera encontrado en aquel instante con el señor Lujine, estaba seguro de que lo habrÃa matado.