Diario de un escritor

Diario de un escritor

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Cuando Werther, el suicida, decide quitarse la vida, se lamenta, en las últimas líneas que deja, de que no volverá a ver «la hermosa constelación de la Osa Mayor», y se despide de ella. ¡Ah, cómo revela ese pequeño rasgo la personalidad de Goethe, que entonces sólo estaba en sus comienzos! ¿Por qué al joven Werther le son tan caras esas constelaciones? Porque era consciente, cada vez que las contemplaba, de que no era un simple átomo o una nulidad lo que estaba ante ellas, de que todo ese abismo de prodigios misteriosos y divinos no excedía, en absoluto, su capacidad de pensamiento, no estaba por encima de su conciencia, no era mayor que el ideal de belleza encerrado en su alma; que ese abismo era igual a él y revelaba su parentesco con el infinito del ser… Y que toda la felicidad de ese grandioso pensamiento, que le revelaba quién era, se la debía únicamente a su propia imagen humana.

«Espíritu Supremo, gracias Te sean dadas por la imagen humana que me has dado».

Ésa debía de ser la oración del gran Goethe a lo largo de toda su vida. Nosotros, en cambio, cogemos esa imagen humana y la rompemos en mil pedazos, con toda sencillez y sin recurrir a esas prestidigitaciones germanas; y en cuanto a las Osas, no sólo la Mayor, sino también la Menor, a nadie se le ocurre despedirse de ellas; y si se le ocurre, se guarda muy bien de hacerlo, porque le daría mucha vergüenza.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker