Diario de un escritor
Diario de un escritor A continuación me habrÃa gustado ocuparme, de manera algo más detallada, de algunas de las cartas que he recibido desde que publico el Diario, en especial las anónimas. En general, no puedo responder a todas las cartas que recibo, y mucho menos a las anónimas, claro está; sin embargo, en estos casi dieciocho meses he extraÃdo de esa correspondencia (sobre temas de interés general) algunas observaciones que tal vez no carezcan de interés, al menos desde mi punto de vista. Por lo menos permiten sacar algunas conclusiones particulares, basadas en la experiencia, sobre el estado actual de los espÃritus en Rusia, sobre las cosas que interesan a nuestras mentes inquietas y la dirección que éstas están tomando, asà como también sobre quiénes son esas mentes inquietas; en ese sentido, se ponen de manifiesto algunos rasgos curiosos relacionados con la edad, el sexo, las condiciones de vida e incluso las distintas regiones de Rusia. Creo que serÃa posible dedicar algún espacio, en un número futuro del Diario, a analizar al menos unas cuantas cartas anónimas, asà como sus caracterÃsticas, y estoy seguro de que el resultado no serÃa demasiado aburrido, pues aparecen opiniones de todo tipo. Naturalmente, no se puede decir ni comunicar todo, ni siquiera, quizá, lo más interesante. Por eso me da miedo ponerme manos a la obra, pues no sé si seré capaz de dominar el tema.