Diario de un escritor
Diario de un escritor El destino habÃa dispuesto que Los hermanos Karamázov, su última gran novela, y el Diario de un escritor se convirtieran en una suerte de testamento espiritual. No habÃa sido ésa la intención de Dostoyevski, que seguÃa concibiendo planes y bocetos narrativos. Nunca pensó que ésas iban a ser sus últimas obras —¿qué escritor sabe cuál va a ser su última obra?—, pero su trayectoria literaria estaba cerrada, concluida y nada podÃa ya añadirse. Los hermanos Karamázov quedarÃa como estaba, sin la proyectada segunda parte, y el Diario de un escritor, que a lo largo de los últimos años le habÃa servido de vehÃculo para la expresión de sus opiniones sobre los asuntos más dispares e imprevisibles, se convertirÃa en un texto clave para indagar en su pensamiento, en sus motivaciones más Ãntimas, en su ideologÃa polÃtica y social, en sus sentimientos, sus temores y sus esperanzas; en suma, en su libro más personal, más definitorio, y a la par más extraño y desconocido.
