El doble
El doble El líquido negro, rojizo y repugnante brilló con un resplandor siniestro ante sus ojos… El frasquito se le cayó de las manos y ahí mismo se hizo añicos. Nuestro héroe, dando un grito, saltó dos pasos hacia atrás ante el líquido derramado… A nuestro héroe le temblaban todos los miembros y el sudor le brotaba en las sienes y en la frente. «¡Esto significa que mi vida está en peligro!» Entretanto, en la taberna se produjo una conmoción, un tumulto; todos rodeaban al señor Goliadkin, todos le hablaban al señor Goliadkin, algunos incluso sujetaban al señor Goliadkin. Pero nuestro héroe estaba mudo e inmóvil, sin ver nada, sin oír nada, sin sentir nada… Finalmente, pareció conseguir huir y se lanzó a la calle apartando a todos y cada uno de los que intentaban retenerlo, se dejó caer casi sin sentido en el primer drozhki que le salió al paso y partió volando a su casa.