El Gran Inquisidor

El Gran Inquisidor

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Por la noche, ya oscurecido, antes de cerrar las cuadras, salí a vagar en torno a la cerca, y una pesada tristeza cayó sobre mi alma, y nunca después volví a sentir tal tristeza en toda mi vida de presidiario. Duro de soportar el primer día de destierro, dondequiera que sea: en el penal, en el cuartel, en las galeras… Pero recuerdo que, más que nada, me preocupaba un pensamiento, que luego, de un modo ineludible, me acompañó todo el tiempo de mi vida en el presidio —pensamiento, en parte, insoluble—, insoluble para mí aun ahora: el de la desproporción de las penas para los mismos delitos. En verdad, no pueden compararse unos delitos con otros ni aproximadamente. Por ejemplo: supongamos que dos hombres han cometido un homicidio, se han examinado las circunstancias de uno y otro crimen y a entrambos se les ha aplicado casi la misma pena. Y, sin embargo, ved qué diferencia entre crimen y crimen: uno, por ejemplo, mató a un hombre por una futesa, ¡por una cebolla! Salió al campo, se lo tropezó en el camino y asesinó a un transeúnte. ¡Todo por una cebolla! «¡Vaya, padrecito! Tú me enviaste a buscar; maté a un hombre, y todo por una cebolla». «¡Tonto! ¡Una cebolla, que vale una copeica! ¡Cien almas…, cien cebollas! ¡Ahí tienes un rublo!». (Leyenda presidiaria). Otro, en cambio, mató por defender contra un tirano inexorable el honor de su novia, de su hermana, de su hija. Uno mató por su nomadismo, asediado por un tropel de perseguidores, defendiendo su libertad, su vida, y no pocas veces medio muerto de inanición, en tanto otro mató a unas pobres chicas por el placer de degollarlas, de sentir en sus manos su tibia sangre, complaciéndose en su dolor, en sus postreros aleteos de paloma bajo el filo del cuchillo. ¿Y qué? Pues tanto al uno como al otro los mandan a presidio. Cierto que hay diferencias en la cuantía de las penas. Pero esas diferencias no son relativamente grandes, mientras que la diferencia entre uno y otro delito… lo es infinitamente. Según el carácter, es la diferencia. Supongamos que medir, puntualizar esta diferencia es imposible; que éste es, por su misma naturaleza, un problema insoluble: algo así como la cuadratura del círculo, por ejemplo. Pero si no sentís esa diferencia, atended a esta otra: a la diferencia entre las consecuencias del castigo… Aquí tenéis a un hombre que en el presidio se consume, se apaga como una lucecilla; y aquí tenéis a este otro que, hasta que ingresó en el penal, no supo que hubiese en el mundo una vida tan alegre, una reunión tan simpática de bravos camaradas. Sí, los hay de esa condición en el penal. He aquí, por ejemplo, un hombre educado, con una conciencia desarrollada, con juicio, con corazón. El dolor de su propio corazón entre cada castigo lo mata con su mismo martirio. A sí mismo se juzga, por su crimen, más implacable, más severamente que la ley más cruel. Y he aquí, en parangón con él, ese otro, que ni siquiera una vez se para a pensar en el crimen que cometió en toda su vida de presidiario. Es más: hasta se considera inocente. Y los hay así, que expresamente cometen un crimen con el solo objeto de ir a parar a la cárcel, y de ese modo se libran de la vida, incomparablemente más forzada en libertad que en el presidio. Allí vive en el último grado de la humillación, jamás come lo suficiente, y trabaja para su patrono desde la mañana hasta la noche; mientras que en el presidio el trabajo es más leve que en casa; el pan, doble y como hasta entonces no lo probó; y los días de fiesta, carne de vaca; y la ocasión, la posibilidad de ganarse una copeica trabajando. ¿Y la compañía? Gente lista, ingeniosa, que todo lo sabe. De suerte que nuestro hombre mira a sus compañeros con respetuoso asombro: jamás hasta entonces los viera semejantes; los considera como la más elevada sociedad que sea posible encontrar en el mundo. ¿Por ventura el castigo les inspirará el mismo sentimiento a estos dos hombres? Pero, después de todo, ¡a qué quebrarse la cabeza con cuestiones insolubles! Sonó el tambor: hora es ya de volvernos a las cuadras.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker