El idiota
El idiota En el curso de los quince dÃas que siguieron a aquella escena, las situaciones respectivas de los principales personajes de esta historia se modificaron de tal modo, que no es fácil proseguir el relato sin entrar en explicaciones previas. Y sin embargo, nos parece mejor limitarnos, en lo posible, a la mera exposición de los hechos, ya que medÃan algunas circunstancias cuyos detalles no podemos esclarecer. Tal advertencia parecerá probablemente muy extraña al lector. ¿Cómo, dirá éste, relatar aquello que no tiene una idea clara? Para no colocarnos en una situación más falsa todavÃa, trataremos de explicar nuestro pensamiento con un ejemplo, y asà acaso se comprenda en qué consiste, hablando propiamente, nuestra dificultad, tanto más cuanto que este ejemplo no ha de introducir una laguna en el relato, sino que constituirá su continuación directa.
