El idiota
El idiota Katia, la doncella, apareció muy alarmada.
—Nastasia Filipovna: ahà viene una gente que no sé quiénes son. Diez hombres borrachos han entrado en el piso y quieren verla a usted. Han dado el nombre de Rogochin, diciendo que ya le conoce.
—Es cierto. Haz pasar a todos, Katia.
—¿A todos, Nastasia Filipovna? ¡Si son personas de muy mal aspecto!
—No tengas miedo, Katia. Hazles entrar a todos, hasta el último. Además, si quisieras impedirles el paso no lo conseguirÃas. ¡Qué escándalo arman! ¡Lo mismo que antes! Señores —añadió, dirigiéndose a los invitados—, quizá encuentren ustedes de mal tono que reciba semejante compañÃa. Lo siento mucho y les presento excusas; pero no tengo más remedio, ya que quiero que asistan ustedes al desenlace. En todo caso, hagan lo que les parezca.