El idiota
El idiota Existen ciertas personas a quienes es difícil describir por completo en sus aspectos característicos y típicos. Estas gentes son las que usualmente llamamos «corrientes» o «la mayoría». Los más de los escritores intentan en sus cuentos y novelas elegir y representar vívida y artísticamente tipos que raramente se encuentran, completos, en la vida real, aun cuando sean más reales a veces que la propia vida. Podkoliozin, por ejemplo, acaso sea exagerado como tipo pero no es del todo irreal. Hay muchas personas inteligentes que, después de conocer a Podkoliozin gracias a Gogol, descubren que docenas y centenares de conocidos suyos son extraordinariamente parecidos a aquel personaje de comedia. Antes de leer a Gogol les constaba ya que tales amigos tenían las características de Podkoliozin, sólo que no sabían qué nombre darles. En la vida real son extremadamente escasos los novios que huyen saltando por una ventana momentos antes de la boda, en virtud, sobre todo, de que tal procedimiento no es un medio práctico de fugarse. Y, sin embargo, ¡cuántos y cuántos hombres —y entre ellos muchos muy virtuosos e inteligentes— se han sentido la víspera del día de su boda, en el fondo de su alma, en la misma situación de ánimo de Podkoliozin! No todos los maridos exclaman, llegado el caso: Tu l'as voulu, Georges Dandini! Pero ¡cuántos millones y billones de veces ha surgido este grito del corazón en el interior de infinitos maridos una vez pasada la luna de miel, y aun, en ocasiones, el día de la boda!